dimarts, 6 d’abril de 2010

Redacción Romántica


Abrí los ojos y sólo vi negro, ninguna luz, ninguna silueta, ¡nada!, sólo negro y más negro. Me froté los ojos y los volví a abrir pero ya no era todo igual, seguía siendo todo negro pero esta vez, había alguien más, una chica, con el pelo dorado.., pero no pude ver más porque cuando parpadeé otra vez ella desapareció y no sólo ella sino también aquel escenario oscuro, y, en su lugar, me encontraba en la situación más ridícula de las que me había encontrado hasta ahora, estaba tirado en suelo del instituto rodeado de alumnos y profesores , todos mirándome a mí, en ese momento me daba igual. Yo sólo pensaba en aquella chica, ¿quién era?¿Por qué me había pasado eso?. En ese momento me levanté del suelo y me fui a lavar la boca porque tenía un sabor a sangre que esperaba que fuera mía.

Sonó el timbre de las 17:30 de la tarde y era hora de irme a casa. Esa noche no pude dormir bien. Sólo pensaba en esa chica rubia, pero sobre las cinco de la madrugada volví a ese lugar, al que de ahora en adelante llamaré “el agujero”, pero esta vez era diferente: la chica estaba a mi lado. Tenía los ojos azules, una boca pequeña con los labios sin pintalabios, y, de repente, me besó, eso hizo que me despertara, creía que toda había sido un sueño, pero no fue así ya que al levantarme y mirarme al espejo, tenía unos labios marcados en los míos. Intenté limpiarme, pero no se borraban. Fingí estar enfermo para no salir a la calle con esa marca, esta vez tenía miedo...

Esa noche evité dormir, pero no lo conseguí. Por suerte, no volví esa noche al agujero, me levanté y los labios habían desaparecido y tuve que ir al instituto. Me aburrí, como siempre. No sólo por las clases, sino también porque no paraba de pensar en la chica. Esa noche no pude aguantar y me dormí enseguida y esta noche sí que volví a estar allí, en el agujero, pero la chica no estaba allí, me froté los ojos como la primera vez, pero no funcionó. Esa noche no pasó nada distinto, sólo negro.

Me desperté y ya era sábado. No me levanté de la cama hasta las 15:23. No tenía fuerzas para levantarme: eso no es normal en mí. Siempre he sido muy nervioso, pero esa mañana..., prefería dormir todo el día y así hice. Volví al agujero y esta vez sí que estaba esa chica. Quise hablar pero me tapó la boca con sus manos y me dijo:

Tú siempre estarás conmigo aquí …

Y me volvió a besar.

Esa mañana me levanté con sueño, como si no hubiera dormido en mucho tiempo, pero llevaba durmiendo más de un día entero. Al mirarme al espejo tenía otra vez marcados esos labios, pero esta vez muchísimo más marcados y morados. Decidí irme a dormir para descansar, y con suerte... poder hablar con ella.

Cuando volví, la vi sentada en una silla en medio de la oscuridad, se iba acercando...

-¿Qué quieres de mí?-dije yo- ¡Habla!

Se pegó a mí y me repitió las mismas palabras de la noche anterior

-Tú siempre estarás aquí.

Y me volvió a besar.

“Noticia de última hora: Se encuentra chico muerto en su cama, parece como si alguien le hubiera quitado la vida. No encuentran huellas. Sólo unos labios marcados encima de los del chico. Un caso por ahora sin explicaciones que nos aclarará el Jefe de Policía...”

1 comentari:

  1. Ruben!
    Me gusta mucho, me parece interesante y me gusta también la formaa en que escribes.

    Farah.

    ResponElimina