dilluns, 5 d’abril de 2010

Redacción : Rojo


Me desperté con un buen dolor de cabeza, mayor que cuando me entraban los ataques de jaqueca. Abrí los ojos y tardé unos segundos en ver dónde estaba, ya que mis ojos no se acostumbraban a la luz roja de emergencia que tenía justo delante. Estaba en una sala pequeña, como mucho para tres personas y con las paredes hechas de un material que yo juraría que era acero. Intenté levantarme pero cuando iba por medio trayecto me falló la pierna y me caí. Supuse que sería por el dolor de cabeza así que espere sentado a que se me pasara mientras me rebuscaba en los bolsillos un cigarro para calmarme. Al fin encontré en el bolsillo de delante un móvil y un paquete de Marlboro. Cogí lo importante y me lo puse en la boca. Parecía que llevara una eternidad sin fumar, ya que me sentó perfectamente. Después de encenderlo me puse a buscar en el móvil a alguien a quien llamar pero el móvil parecía nuevo ya que no tenía nada: ni números ni fotos… nada.


Al cabo de unos 10 minutos me levanté para buscar la salida. Sólo encontré una puerta sin cerrojo y el pomo roto. Ahora sí que empezaba a estar nervioso. Busqué ventanas, conductos de ventilación, algo, pero no encontré nada más que eso y algunas latas en conserva. Empecé a golpear la puerta hasta que vi que bajo el pomo se abría una pequeña ventanita. Vi que estaba escondida con una tapa que no había visto. En ese momento me sentí entre alegre, cabreado y avergonzado. Miré la cerradura que escondía la tapa. Era una cerradura pequeña pero con una forma muy extraña. Empecé a buscar la llave pero no había manera: ¿cómo iba a encontrar una llave tan pequeña a oscuras? Me rendí y me senté a descansar, cosa que llevó a que me durmiera. Al despertarme tuve la genial idea(o eso pensaba en ese momento) de buscar otras tapas por la sala. Me llevó bastante tiempo buscarla, pero finalmente la encontré. Una tapa mayor que la de la puerta, pero ésta estaba más dura y costaba más abrirla. Intenté mil maneras de abrir la tapa pero la única que funcionó fue mi preferida: la fuerza bruta. Dentro sólo había un bolígrafo junto a una libreta ya dibujada que, hasta que no me acerqué más a la luz no lo comprobé, eran los planos de la sala. Después de ir mirando los planos vi que no había más salida que la puerta y ninguna tapa escondida más.


No me podía creer lo que me estaba pasando. Estaba en una maldita sala sin salir y no me acordaba ni de cómo había llegado allí, pero tenía claro que no me iba a rendir. Seguí buscando en la libreta una manera de abrir la maldita puerta de una vez. Pero en vez de eso encontré un escrito que me hizo pensar, y mucho.


“El oxigeno de la sala se abre por la ranura que hay detrás de las latas de mejillones”


El texto en sí me asustó un poco ya que yo no había hecho eso, así que fui corriendo a abrirlo. Pero, aparte de eso, lo que más me asombró fue la letra, mi letra. ¿Cómo podía ser eso? Yo no había estado allí nunca. Yo no sabía nada de aquella sala. Estuve bastante tiempo pensando y dando vueltas en mi cabeza pero no encontré ninguna solución para eso, así que lo dejé y seguí buscando en la libreta.




Martes 21 de Abril del 2011


Soy Eduardo Martinez Sarbeola y llevo … no sé cuánto llevo metido en esta maldita sala infernal, pero ya no me quedan fuerzas , me cuesta hasta escribir. Me he comido toda la comida ya y no me queda nada, sólo estas últimas hojas de la libreta. Estoy escribiendo todo de lo que me acuerdo desde que me desperté por si algún día alguien me encuentra ( ya que yo he perdido la fe de salir de aquí ) sepa qué pasó en esta sala.


“ NOTICIA: Se encuentra al hombre desparecido desde ya hace 24 días en su propio refugio nuclear. Su nombre es Eduardo Martinez Sarbeola, propietario de la cadena de discográficas Sarbeola. Cuando entró la mujer del fallecido, lo encontró en el suelo, totalmente deshidratado, con una libreta y un bolígrafo en la mano con los cuales nos deja sus memorias y demuestra la teoría de la policía. Mientras la reformaba cayó y se golpeó la cabeza con tan mala suerte que se cerró la puerta sin la llave dentro. Por las declaraciones escritas en la libreta demuestra que tuvo una amnesia muy fuerte. La mujer del fallecido declara que...”


Ruben Gil 4ºESO-A

1 comentari:

  1. Me leí toda la narración, y me gustó mucho!
    te puede enganchar desde la primera frase que esribiste. Creo que esta muy bien!!
    Y me gustó también la manera que tienes de acabar aclarandolo todo con esa notícia, es una buena idea.

    Lara León García

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