
Era una de esas mañanas en las que preferirías quedarte en casa, pero de algo tenía que vivir así que decidí conservar el empleo unos días más y me fui a la oficina en la que trabajaba. Subiendo por la rambla, entre tanta gente me fijé en una chica que me llamó la atención: rubia, con una melena que llevaba suelta y que le llegaba a la altura de los pechos, en los que también me fijé: eran grandes y podía casi apreciar su forma completamente por el gran escote que los cubría a medias. Tenía la piel morena, con una sonrisa radiante y unos labios rojos perfectos. Me miró fijamente, pasó a unos pocos metros de mí y me pude fijar en sus ojos: azules oscuros, un color que me encantaba y combinaba a la perfección con su cara y cuerpo, podría decir que casi me enamoré, el único problema fue que, al girarme, mientras estaba embobado mirando esa belleza de mujer, se le acercó un chico, muy alto, elegante y guapo, que la besó, la cogió de la cintura y se la llevó andando hasta que les perdí. Eso era lo que me faltaba para que ese día se convirtiera en un asco de día, así que saqué un cigarrillo, lo encendí y seguí andando a paso moderado hacia el trabajo.
Ot Boquera Guarch
me gusta mycho el tema, la idea y el texto en general, me parece un texto original
ResponEliminaOna Benach
Es un texto original, seguro que a mas de uno le ha pasado eso en alguna ocasión. El texto está bien construido y se entiende muy bien.
ResponEliminaOt,
ResponEliminaUtilizas un lenguaje coloquial i eso me gusta, también encuentro acertado el final del texto.
El texto es divertido, ameno i fácil de leer. Me ha gustado mucho.
Júlia Bergadà.